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lunes, 22 de septiembre de 2014

El estudiante de Salamanca y La peña de los enamorados.



¿Qué tiene del Romanticismo El estudiante de Salamanca?
Se podría decir que lo tiene casi todo ya que José de Espronceda es y será uno de los mayores representantes del Romanticismo español. 

El estudiante de Salamanca puede ser calificado como un cuento en verso.
El protagonista de la obra es el prototipo del romanticismo, un hombre libertino y valiente, al que le gusta provocar. su mal comportamiento lo llevará a la muerte y a la condenación eterna, como ya vimos en Don Juan Tenorio, la diferencia entre ambos es que Don Juan logra salvarse, no lo solo por el amor de Doña Inés sino porque fue capaz de arrepentirse de sus pecados, todo lo contrario a Don Félix.
Por tanto tenemos también aquí el tema del amor mas allá de la muerte, una de las características propias del romanticismo. Pero hay más, se nos presenta un espacio lúgubre y oscuro, donde prevalecen las escenas nocturnas y ánimas que vagan por el cementerio. 


José de Espronceda funde en su obra la narrativa y  la poesía.

Un cuento que encaja muy bien con el tema amoroso y la tragedia características del Romanticismo es La peña de los enamorados
Esta historia nos sitúa en Granada. La protagonista es Zulema
una princesa mora que triste y desolada pide a su amiga que la deje sola y se tira como loca en el suelo, mientras tanto Fadrique, su amor imposible, la observa y se acerca a ella. Zulema le reprocha que no le haya dejado flores e intercambian una conversación de reproches por parte de ella. Esa misma tarde Fadrique dio al padre de Zulema una flor para ella diciéndole que ésta había estado buscándola ya que era medicinal, pero a la vez significaba que quería una cita. Fadrique quería quedar con ella pues en la madrugada ella se desposaría con otro.
El padre ingenuo se la da a la hija. En la siguiente parte podemos adivinar que los amantes han huido juntos a la tierra de él para allí casarse. Cuando están en el pico de un peñasco a él le trae malos recuerdos ya que unos antepasados suyos se precipitaron y murieron. En ese mismo instante ven a lo lejos una gran polvareda, son los caballeros del padre de Zulema. Tras un forcejeo con los soldados y su padre, Zulema y Fadrique deciden morir juntos y se tiran por
el peñasco. Y a esa peña se le dio el nombre de Peña de los Enamorados. 


Es un hermoso cuento incluido en el Seminario pintoresco español, y que, como no, tiene ese final trágico en el que los protagonistas mueren a causa de un amor imposible.

El conmovedor final de Don Juan Tenorio



Cinco años después de matar al  Comendador y a Don Luis, Don Juan Tenorio vuelve de su exilio.  Al regresar descubre que junto a la tumba de Don Luis y el Comendador también está la tumba de Doña Inés.
Don Juan ha sido toda su vida un ser sin escrúpulos, al que no le ha importado usar a las mujeres a su antojo. El amor verdadero llegó a su vida con Doña Inés pero su parte inescrupulosa lo obligó a renunciar ella. Al volver ya Doña Inés ha muerto  y con ella toda oportunidad de salvación...o no.

Al morir, Doña Inés entrega su alma a Dios con la condición de que salve el alma de Don Juan, por lo que Dios deja la sentencia de Doña Inés pendiente del regreso de Don Juan. La Inocente Doña Inés está convencida que Don Juan recapacitará y se arrepentirá de todos sus pecados.
Al final de la obra, tal y como Doña Inés esperaba Don Juan acaba por arrepentirse de todo lo malo que ha hecho y asciende al cielo junto con su amada, no sin antes verse a las puertas del infierno.
Don Juan va cambiado su personalidad a lo largo de la obra, de un malhechor y burlador de mujeres a un completo enamorado de Doña Inés, un amor que aunque al principio fuera meramente sexual debido a la belleza de la joven, acaba por convertirse en un amor espiritual que perdura más allá de la muerte, un amor que ha sido capaz de librarlo del mismísimo infierno. 

Como no podía ser de otra manera Don Juan es perdonado por Dios, lo que nos hace pensar que la obra tiene un trasfondo religioso, además de un tema crucial que es el amor.
En el siglo XIX, época del Romanticismo en España, el teatro adquiere nuevas características entre ellas el amor pasional que siempre va en contra de las reglas sociales y por ello suele acabar en tragedia. Por el contrario la obra de José Zorrilla no acaba en tragedia sino que Don Juan es personado y ascendido a los cielos.
La muerte suele ser  la liberación para los personajes, tal y como podemos ver en Don Juan Tenorio.

Otro tema importante en el Romanticismo que podemos vislumbrar en esta obra es la compasión, que en esta ocasión se obtiene por medio del amor. La obra no está escrita solo para entretener o educar si no para conmover al público. El público al principio odiar al protagonista pero acabará por entenderlo y conmoverse de él.
En definitiva, la obra de Zorrilla nos traslada a una Sevilla misteriosa en la que siempre es de noche para hacernos ver que el amor espiritual es más importante que el carnal y es capaz de todo, incluso de salvar nuestra alma.